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 Travesía Cueto - Coventosa (24-07-2013)

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Pepe Serrano
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Cantidad de envíos : 257
Edad : 51
Fecha de inscripción : 30/01/2008

MensajeTema: Travesía Cueto - Coventosa (24-07-2013)   Lun 5 Ago 2013 - 22:14



Guillermo Reguilón

El miércoles 24 nos subimos para Cantabria Quique y yo para entrar por Coventosa a colocar la cuerda en el P10 que nos encontraríamos a la salida.
Perdón, quizá he empezado demasiado rápido: Por fin después de más de un año intentándolo nos podíamos ir a hacer la travesía de Cueto-Coventosa. Primero por falta de permisos (ver descripción de la travesía T1 Santa Elena) y luego por un mal resbalón que machacó la muñeca de uno de los nuestros, habíamos tenido que posponer el plan durante casi un año (ver nuestro intento de Cueto Coventosa en navidad de este año). Pero esta vez no se iba a escapar. El plan estaba más que trillado. Nuestra idea era hacer la travesía en dos días, durmiendo en la galería de la navidad. Además portearíamos  desde cueto los neoprenos para cruzar los lagos.
Ahora sí: el miércoles 24 nos subimos para Cantabria Quique y yo para entrar por Coventosa a colocar la cuerda en el P10 que nos encontraríamos a la salida. Esta operación nos supuso menos de una hora, y a eso de las nueve de la noche nos estábamos preparando unos tortellini con chorizo en el Albergue de Ramales.



Quique instalando el P10


A las 11 llegó Fernando desde Guadalajara, y ya teníamos todas las sacas preparadas, y mientras se negociaba un plato igual de contundente que los nuestros discutimos los últimos detalles. Y a la cama prontito que nos espera un turrón muy serio.
El despertador sonó a las seis de la mañana, y en pocos minutos estábamos de camino a Coventosa para dejar mi coche (que recogeríamos a la salida). A las 9:30 de la mañana ya estábamos subiendo con el todo terreno de Fernando por la pista de Calseca hasta la sima de Tonio. Aquí nos cargamos con las sacas, el equipo, el agua (Quique tuvo la gran idea de meter un litro de agua por cabeza en bolsas de plástico cerradas con un nudo, de forma que nos bebiésemos el agua antes de entrar en Cueto, sin tener que llevar botellas vacías toda la travesía)



Se puede ver una de las bolsas de agua (y lo que abultan las sacas)


Nos acompañó una niebla muy agradable toda la subida, y a las 11 estábamos en la entrada de cueto (poco más de una hora de pateo)





Algunas fotos del pateo de subida


Aquí nos dimos el descanso de rigor, bebimos el agua de las bolsas, bocata, y ¡para dentro!



Listos para entrar


Para la bajada llevamos dos cuerdas de 9mm de 70m y un cordino de la misma longitud para recuperar. Decidimos que abriese Fernando, Quique en medio, con la topo le iría cantando los pozos y a mí me tocaría ir desmontando los tramos de cuerda para hacérselos llegar a Fer.



Fer en la cabecera del P302


Por ahora todo muy bien, hasta que intentamos recuperar el primer largo de cuerda. Tras media hora tirando y alguna frase tipo “aún estamos a tiempo de abandonar” contestada con unánimes “ni harto de copas” opté por volver a subir para desenredar el cordino (todavía no me explico cómo, pero este se había enredado sobre la cuerda de una manera increíble). Resuelto el marrón (y con una subida de regalo a puño y croll de casi 50m) pudimos recuperar la cuerda, y esta vez sí, no hay vuelta atrás.
Seguimos bajando sin más pena ni gloria, hasta el tercer largo donde de nuevo se nos enredó el cordino, y de nuevo gritos, cabreos, “y ya está el listo que todo lo sabe” y ¡a subir! (como no, en otro largo de casi 50 metros).



Fernando y Quique en la reunión del cuarto largo del pozo Juhué



Visto lo visto Fernando propuso un sistema muy ingenioso para evitar los enredos: El que bajaba con el cordino, una vez llegaba a la reunión, lo tensaba y lo dejaba atado. Así era imposible que se enredase sobre la cuerda, y una vez bajaba el último, sin destensar el cordino, empezábamos a tirar de él para recuperar las cuerdas. Desde este momento, recuperamos todas las cordadas sin el mínimo problema.
En algo más de tres horas estábamos en la repisa (los enredos nos han constado más de una hora, bien empezamos). Aquí toca la primera parada para picar algo, sacar fotos, y a seguir bajando.



Fer y quique en la repisa


Fer a punto de pasar el desviador tras la repisa


Enseguida nos plantamos en la base del pozo Juhué, y gran alegría, ¡el pozo del algodón estaba equipado en fijo!
Aquí decidimos que me pusiese yo delante ya que conocía la travesía.



Fer a punto de entrar en el pozo del algodón.


En este pozo tocó otro susto, ya que a mitad de bajada, pude oír a Fernando gritar ¡piedra! Y apenas me dio tiempo a cubrirme mientras vi un pedrusco que bajaba revotando por las paredes directo a por mí. Por suerte solo me pegó en un brazo, pero el bloque en cuestión pasaría los dos kilos.
Para nuestra desgracia este pozo y el P7 siguientes serían los únicos en fijo, y nos tocó sacar de nuevo las cuerdas en el P8 previo al pozo del péndulo.



cabecera del pozo del péndulo


Fer en el cable del pozo del pendulo


Aquí bajamos sin problemas y encontramos el cable que sirve de guía, eso sí, tuvimos algún problema al recuperar ya que el nudo de final de cuerda, se quiso enredar en un bloque en la base del pozo de péndulo (más el susto que el dolor).
En otra tirada estábamos en el pozo de la Muleta. Seguimos sin problemas el destrepe entre bloques que sale por su lateral, a unos 5 m del fondo del  pozo, y enseguida encontramos el P4 (también en fijo), que por un momento (muy breve) confundimos con el pozo Juana de Arco.
A partir de aquí encadenamos los pozos sin más problemas: pozo del Oso, P9, pozo de la Marmita, Tubo de la Cola, y pozo del Techo. Hay que decir que resultó algo engorroso el Tubo de la Cola, por sus estrecheces, aunque agradecimos muchísimo que apenas gotease agua, de forma que llegamos a las galerías prácticamente secos.





Quique y Fer a punto de tocar el suelo de la galería de Juhué


En este punto, y tras 9 horas de bajada guardamos definitivamente las cuerdas. Tocó una nueva parada gastronómica, limpieza de carburos, y primer punto de recogida de agua, de una botella (poco menos de dos litros que supieron a gloria) colocada en un leve goteo casi en la vertical del rapel. Además encontramos un retal de unos diez metros de cuerda en buen estado que alguien había abandonado junto a una bolsa de basura. Cogimos el retal, que seguro que lo aprovecharemos…



Fer y yo en la base de Cueto


Desde aquí, decidimos avanzar deprisa para intentar recuperar algo de tiempo, hasta que descubrimos lo que pesaban las sacas (y hay que reconocer la currada de Fernando, que se cargó la saca más pesada y no hubo forma de quitársela en toda la travesía)
De todos modos enseguida empezamos a subir por el gran derrumbe que nos abre paso a la sala de las 11 horas, que atravesamos enseguida. Justo después la gran pedrera, en cuya base hicimos un breve descanso para beber agua y picar algo.



El caos de bloques de la galería del chicarrón esconde formaciones como estas…


Continuamos andado siguiendo los abundantes reflectantes e hitos que jalonan la galería del Chicarrón, hasta el Oasis. Por el camino vimos la entrada a la galería de la Capilla, donde se instalaba un vivac en la época de las exploraciones.  En el Oasis nos pusimos hasta las orejas de agua gracias a las dos garrafas que hay en los dos lados del mismo (una a la derecha un par de metros por encima del bloque sobre el que se pasa, y la otra un par de metros por debajo a la izquierda)
Bebimos todo lo posible y cargamos toda el agua que nos cabía ya que este sería nuestro último punto de agua hasta el Pozo de la Unión (y en medio teníamos que dormir)



Fer y yo cargando agua de una de las garrafas del Oasis


Fernando no nos dejó entretenernos demasiado en el Oasis, y nos marcó el ritmo de manera que en poco más de una hora habíamos llegado al Pozo de la Navidad. Por el camino pudimos disfrutar de las abundantes antiestalagmitas que se encuentran a los lados del marcado sendero que recorre el cañón.
Por suerte el Pozo de la Navidad se encontraba instalado en fijo con una cuerda en muy buen estado, y enseguida habíamos bajado los tres. En este punto empezamos a notar el cansancio acumulado, ya que a lo tonto llevábamos doce horas de travesía (eran las 11:30 de la noche). Otro breve descanso, y seguimos avanzando.
Decidimos seguir hasta pasar los desfondes de la Galería de la Navidad, y a partir de ahí buscar un punto donde montar el vivac.
Destrepamos entre los bloques de la base del Pozo de la Navidad, y un nueva trepada donde se echaba de menos una cuerda en fijo que ayude la subida de unos 5 metros.
En un periquete llegamos al R4, también en fijo, que de acceso a la parte más agradable de toda la travesía: una galería de suelo arenoso, y completamente tapizada de formaciones de calcita de un blanco reluciente. Estamos en la galería de la navidad.



Fer bajando el R4


Como se puede ver, este tramo es de los más amables para avanzar deprisa


Preciosas formaciones tapizan todas las paredes de esta Galería.


Sin andar demasiado nos plantamos ante el primer desfondamiento, perfectamente protegido por un pasamanos en su pared derecha. Visto lo rápido que avanzábamos, y en parte por error de orientación decidimos seguir avanzando (la travesía no tiene pérdida, pero creíamos estar más atrasados de donde realmente estábamos), y sin darnos  cuenta habíamos pasado los tres desfondamientos (todos perfectamente asegurados por pasamanos) y estábamos prácticamente en la galería de los artistas.
Aquí Fernando encontró una zona donde la galería se ensanchaba un poco y nos decidimos a montar el vivac. Realmente es el sitio perfecto, a unas trece horas desde la entrada por Cueto, en una zona seca, sin corriente de aire, amplia, y sobre todo: llena de anclajes naturales para colgar las hamacas; porque, sinceramente, no apetecía nada tener que dedicar una hora a meter spits para poder dormir.



Nuestro simpático vivac


Antes de dormir nos gestionamos cada uno una lata de jamón cocido, y algún que otro picoteo, y Fer se sacó de la chistera un concentrado de caldo. Con las latas vacías, y la llama del carburo nos preparó un caldo caliente justo antes de ir al sobre.



Cocinando el caldito caliente (para que luego digan que el carburo está anticuado)


Unas cinco horas después decidimos que ya habíamos dormido bastante. Bueno, decir dormir es algo atrevido. Hay que decir, que comparado con dormir en el suelo, como hicimos en la anterior travesía las hamacas han resultado ser un lujo; Pero, nos pelamos de frío, excepto uno de los tres, que estuvo roncando como un jabato toda la noche. “¡Os doy mi palabra que jamás me ha dicho nadie que ronco, eso es imposible!”… “Ya, lo que tu digas”. Como os podéis imaginar ya tuvimos cachondeo para el resto de la travesía.
A las seis de la mañana nos levantamos, no sin antes tener el clásico, ¿salgo del saco, o espero a que salgan estos primero?
Una vez más Fer, que nos hacía de voz de la conciencia, nos levantó, y en un momento teníamos recogido el campamento y estábamos listos para seguir avanzando. Picamos algo, y nos pusimos en marcha.
En pocos minutos habíamos entrado de nuevo en calor, y tuvimos que hacer una parada para quitarnos el forro polar que nos habíamos puesto para dormir.
De nuevo en marcha encontramos varios pasos entre bloque protegidos por cuerda, y alguna que otra trepada donde echamos de menos las cuerdas que otras veces he encontrado como ayuda para la trepada. De este modo recorrimos la galería de los artistas de una forma muy rápida y enseguida llegamos al P10 ascendente equipado con cuerda en fijo. En este tramo nuevamente tuvimos nuestras dudas sobre el punto exacto de la travesía donde nos encontrábamos. Dudas que quedaron totalmente resueltas cuando a los pocos minutos nos encontramos el P16 en rampa que da acceso a la sala blanca.



Quique en la cabecera del P16



Quique bajando el P16 (y ese sol del fondo es el foco de Fer)


En la base de la sala blanca merece la pena detenerse unos minutos a descansar, y disfrutar de las abundantes formaciones que tapizan las paredes de la sala.
Seguimos por la galería que se abre por su lado derecho, y en poco tiempo estábamos en la cabecera del P31, que igualmente se encontraba en fijo, y salvo por un roce a mitad de cuerda, estaba en muy buen estado.



Quique y Fer en la cabecera del P31


Una vez en la base de este pozo avanzamos sin mayores complicaciones por el Espeleódromo. Siempre me ha sorprendido este tramo de la travesía, ya que pese a lo aterrador que suena el nombre de la galería, se avanza relativamente rápido y sin grandes complicaciones.
Poco antes de llegar al Pozo de la Unión me sorprendió no encontrar en la losa que ha servido de vivac a algunos grupos, una esterilla que llevaba encontrando en las anteriores travesías (muchas gracias a quien se haya pegado la currada de sacarla a la calle). Justo detrás de este vivac encontramos las cuerdas del Pozo de la Unión. Sin media duda, Fer se enganchó a ellas, detrás Quique y les seguí cerrando el grupo, de forma que en apenas tres horas desde que salimos del Vivac estábamos recogiendo agua en el pozo de la unión.



A punto de pasar el Pozo de la Unión


Hay que decir que desde la reequipación de 2010 el pasamanos del Pozo de la Unión es francamente más sencillo de cruzar y nos es necesario hacer el rapel para luego tener que cambiar a ascenso en la misma cuerda. Las dos cuerdas en fijo de este pasamanos se encuentran en perfecto estado, excepto en uno de los tramos intermedios, donde una de las cuerdas, del roce con una arista, tiene la camisa algo deteriorada.



Fer recogiendo agua en el pozo. Con este sistema se pueden recoger varios litros en apenas cinco minutos


Aquí hicimos la penúltima parada gastronómica, donde dimos cuenta del cabecero de lomo que llevábamos reservando desde la entrada. Un chocolate, carburamos, y a seguir!!



Fer, en el Pozo de la Unión, estudiando lo que nos espera


Nada más abandonar el pozo de la unión encontramos el R5 ascendente que da acceso a la Galería de las Pequeñas Inglesas.
Aquí empieza el verdadero calvario de la travesía, la Galería de las Pequeñas (y cabronas) Inglesas. Es algo más de hora y media de galerías estrechas, que te obligan a ir a gatas, pasar todas las estrecheces, desfondamientos, trepadas, pasos de bloques, en oposición, en X… que el más cruel de los espeleos pueda imaginar. Hay que reconocer que la orientación es muy sencilla en este tramo, pero el cansancio acumulado y la abundancia de pasos que se deberían reseñar me hacen imposible relatarlos todos, y aún menos en orden; haré lo que pueda.
Después de este R5 ascendente, se avanza por una galería de sección elíptica (un antiguo tubo de presión) que obliga a avanzar a gatas, hasta alcanzar el P7 y P8 que se encuentran casi seguidos.



Uno de los primeros desfondes, previo al P7 de nuestras Pequeñas Inglesas








Una pequeña muestra de lo que son las Pequeñas Inglesas


Desde aquí, seguimos avanzando, a veces superando desfondamientos (siempre protegidos por los pasamanos instalados por AER), a veces pasos de bloques, alguna trepada, varias cuerdas con nudos que pusieron a Quique de los nervios… de forma que hora y media después de abandonar el Pozo de la Unión estábamos en el P15 previo a los Pozos Josianne.





La misma bajada vista desde arriba y desde abajo


Aquí la cueva da una pequeña tregua, y permite avanzar deprisa y recuperar fuerzas. Eso sí, hay que seguir prestando atención, ya que en este tramo se abren varios pozos en los laterales de la galería.
Al poco de pasar los Pozos Josianne, avanzamos por la Galería de los Veraneantes y la cueva vuelve a ponerse quisquillosa, debiendo superar una última zona desfondada bien protegida, pero que exige un último esfuerzo. Igualmente se nota que nos acercamos a la superficie, ya que debemos remontar varias rampas, y galerías ascendentes que nos van acercando a la Sala de la Turbina.



Uno de los últimos desfondes


Antes de llegar a esta sala la galería se va estrechando, se empieza a notar la corriente de aire, y poco a poco se desfonda en varios puntos. Aunque el tramo tiene los pasamanos necesarios, necesitamos avanzar en oposición ya que es muy fácil ir cayendo en la diaclasa, y quedarse encajado (una vez más la cueva no perdona). Tras algo más de media hora de tortura a base de oposición, empujones y tirones en las sacas conseguimos llegar a la Sala de la Turbina.
En esta sala nos dimos cuenta que nuestra saca azul (toda una veterana del club) seguía con nosotros de milagro, ya que tenía una de las costuras reventada, con medio neopreno queriendo salirse, y además las dos correas de la saca se estaban igualmente descosiendo.
Ñapeamos como pudimos la saca, y una última parada gastronómica antes de la salida. Fer sacó del bote estanco tres mini-red bull, y casi nos obligó a tomarlos “así cuando lleguemos al agua nos han hecho efecto”.
Comimos un buen trozo de chocolate y frutos secos, y en marcha de nuevo, esta vez con la idea clara de no parar bajo ningún concepto hasta haber superado el Agujero Soplador. Nos metimos por las galerías que dan acceso al mismo, y Fer nos guió sin ningún problema hasta la cabecera del agujero soplador (durante la travesía nos fue comentando varias veces, que pese haber hecho la travesía hace 20 años, conforme avanzaba iba recordando perfectamente todos los pasos).
Sin media duda Fer empezó a bajar, Quique detrás, y por último yo. El aire soplaba como siempre: frío y violento, de forma que apenas puedes hablar con tus compañeros, y cualquier atasco de la saca te hace maldecir por los segundos extra de frío.



Quique antes de empezar a bajar el Agujero Soplador (aquí se debe bajar con el Stop en la línea de vida corta para poder manipularlo en las partes más estrechas del pozo)



Aquí me tenéis luchando por no encajarme en el Agujero Soplador





y un video de la bajada por el Agujero Soplador


Bueno, una vez pasado este punto la travesía se vuelve mucho más amable, y cambia completamente la morfología de la cueva. Estamos sin duda en los cañones de Coventosa. Descendimos la galería que da acceso a la tirolina, ayudados en algún tramo por una cuerda en fijo, y en este punto me puse en cabeza.



Quique y Fer en las galerías del Agujero Soplador


Tenía mis dudas acerca del estado de la tirolina, ya que en mi anterior travesía hace dos años, ya estaba algo tocada. Sin decirles nada me adelanté un poco, para verla, y si no me convencía, ver alternativas para bajar. Efectivamente mis temores se confirmaron, y en lugar de un punto donde la camisa no existe, la única cuerda de la tirolina, tenía tres tramos con el alma al aire.
Bueno, “malo será que falle conmigo”, así que saque mi polea, y me preparé para bajar. Torpeza mía, se me cayó la saca al agua (por suerte flota, y solo toca mojarse). Expliqué a Fer y Quique cómo bajar, y les dije que bajasen por la tirolina con todo el cuidado del mundo, evitando caídas y tirones, para no dañar más la cuerda.
Pudimos bajar por ella sin problemas (salvo que el último tramo con el alma al aire, no pasaba por las poleas, y tuvimos que recurrir al pedal para retirar la polea y quedarnos en la arena)
Me sorprendió ver el nivel del agua casi dos metros más bajo que en otras ocasiones, y esto me ayudó a no mojarme más arriba de la cintura para recuperar mi saca, que seguía flotando en el agua.
Bueno, en marcha, que los lagos están aquí al lado. Avanzamos deprisa por la arena, y la posterior subida entre bloques, y en pocos minutos encontramos los reflectantes que indican el acceso al P11 que nos dejó en los lagos. Una vez más pozo equipado en fijo, y magníficamente instalado.





La base del P11 (los lagos a menos de 30 metros!!)


Enseguida estábamos en la orilla del primer lago, y sin media duda empezamos a cambiarnos. Nuestra estrategia era ir con el peto del neopreno, y el mono de espeleo encima. Entre el bote estanco y dos bolsas estancas, conseguimos poner a salvo del agua toda la ropa que nos quitamos, los sacos de dormir, hamacas… Además, con esto conseguimos que las tres sacas flotasen en el agua.



Vistiéndonos de torero para entrar en los lagos


Y aquí aparece nuestra arma secreta. Las colchonetas de Hello Kitty y bob esponja, para Fer y yo, y para Quique el clásico flotador redondo tipo “Donut”. Pero Hello Kitty nos traicionó, ya que al hincharla, Fer se dio cuenta de que tenía un pichazo bastante grande. No corto ni perezoso lo parcheó con cinta aislante y ¡al agua todos!
Avanzamos deprisa, cada uno en nuestro flotador y con nuestra saca a remolque, flotando con nosotros, y atada al arnés. Los cordinos guía seguían en su sitio, y pasamos el primer lago enseguida, hasta que la colchoneta de Fer perdió el parche, a pocos metros del fin del lago. Le ofrecimos refugio en nuestros flotadores, pero directamente se subió en su propia saca, y nadó hasta la orilla.
Al ver que el segundo lago no tenía cuerda guía, lo pasamos compartiendo colchoneta y miserias, y “cuidado que volcamos”, y más de una risa.



Quique a la salida del segundo lago (se puede ver lo que queda de hello kitty, y de la cuerda gúia)


El tercer lago estaba algo más bajo que de costumbre de forma, que hacías pie en casi todo el lago, y lo cruzamos enseguida.
A partir de aquí, recogimos las colchonetas, y nos las echamos a la espalda (buff, ahora si que las sacas pesan un dolor)






Recorrimos sin problemas el resto del cañón subterráneo, con Fer marcándonos de nuevo el ritmo.




En pocos minutos llegamos a las marmitas, que directamente cruzamos tirándonos al agua sin medio miramiento. A continuación, un pasamanos en fijo, que sortea una marmita a varios metros por debajo. Despues la gran colada de yeso, tan resbaladiza como siempre, y al agua otra vez. En este punto, y por experiencia, sabemos que es más rápido cruzar por el lado derecho conforme se avanza, y meterse en el agua, en vez de coger la cuerda fija que te sube a un gran bloque, para luego rapelar por el otro lado, y acabar igualmente en el agua.



Los pasamanos de la sala de 71m



y un video de este tramo


En pocos minutos llegamos a los gours, que también cruzamos a nado, en vez de dedicar media hora a superar el pasamanos que los bordea por la derecha.
Una vez superado el segundo gour, abandonamos definitivamente el agua, para subir por una rampa de bloques y una mezcla de barro y arena, que nos deja en las cuerdas en fijo de subida a los pasamanos de cable de acero.
Aquí hay que acercarse a las cuerdas con cuidado, ya que a la izquierda se abre una rampa que se acaba desfondando en el río unos cincuenta metros más abajo.
Trepamos por la cuerda sin problemas, salvo Quique, a quien la saca le jugó la última mala pasada, ya que una de las correas se le enganchó en un saliente, y sólo se dio cuenta cuando tenía el puño y el croll tenso, de forma que no tenía como liberar la saca. Con un poco de ayuda consiguió soltarla, y subir por el pasamanos de acero.
Desde aquí ya está todo hecho: avanzamos por la galería del vivac, y subimos por la rampa del gran declive.



Precioso rincón de la galería del Vivac


Ya sabía yo para que habíamos cargado con 10 metros de cuerda desde la base del Cueto. Aprovechamos este retal para dejarlo en fijo en esta rampa, donde alguien lo había retirado hace no mucho tiempo.
Al ritmo que nos permitían nuestras escasas fuerzas avanzamos por la galería de techo bajo que nos llevó al P3 en fijo, galería del metro, y ¡por fin nuestra cuerda de salida!
Trepamos por ella con la alegría de sabernos en la calle, y tras desinstalarla, avanzamos hacia el Tubo del Viento. En este punto nos encontramos con un padre que estaba enseñando Coventosa a sus hijos, y intercambiamos algunas palabras. Y por fin la calle.





Estaba lloviendo, y aún nos quedaba recoger todo, y subir hasta Tonio a recuperar el todo terreno de Fer, pero con luz todo se ve de otra forma…





¡Victoria!
Guillermo Reguilón





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Eparco

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MensajeTema: Enhorabuena   Vie 9 Ago 2013 - 11:17

Currada la travesía y currada la descripción. Un saludo Epar.
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Ivan

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MensajeTema: Re: Travesía Cueto - Coventosa (24-07-2013)   Lun 12 Ago 2013 - 23:48


Esplendida descripción!!!

Parecía hasta facil la aventura!


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Alicia

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MensajeTema: Re: Travesía Cueto - Coventosa (24-07-2013)   Lun 12 Ago 2013 - 23:48

Mi gran enhorabuena a los tres!!.....es una travesía para el recuerdo
Muy buena la idea de las hamacas, desde luego parece mucho mas cómodo que nuestro vivac en el suelo..jeje
Guille muy buen articulo....he revivido la travesía leyendolo!!
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guilleregui

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MensajeTema: Re: Travesía Cueto - Coventosa (24-07-2013)   Mar 13 Ago 2013 - 10:32

La verdad es que dormimos mejor que en 2011, cuando dormimos en el suelo, pero no te engañes, la espalda se sigue quedando fría (para otra vez, hamaca y la colchoneta hinchable dentro de la hamaca)
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Alicia

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MensajeTema: Re: Travesía Cueto - Coventosa (24-07-2013)   Jue 15 Ago 2013 - 1:03

Ya estas pensando en otra mas??....eres incorregible jaja
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Pepe Serrano
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MensajeTema: Re: Travesía Cueto - Coventosa (24-07-2013)   Jue 15 Ago 2013 - 3:54

A mi me pasa lo que a Alicia, al leerlo me ha dado la impresión que narrabas mi propia travesía. Muy bueno muchachos.
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guilleregui

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MensajeTema: Re: Travesía Cueto - Coventosa (24-07-2013)   Jue 15 Ago 2013 - 7:27

Gracias Pepe
Alicia, nadie ha dicho que para dormir dentro tenga que ser en el Cueto. Creo que con cuatro travesías he cubierto el cupo para muchos años
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RaulGEG
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MensajeTema: El que avisa no es traidor   Mar 20 Ago 2013 - 18:35

Si os hubieseis leido mis recomendaciones respecto a los enganches de cuerdas en cueto habriais sufrido menos......
Contra el masoquismo espeleologico no se puede hacer nada.
El que avisa no es traidor.
De todas formas, ya veo que lo pasasteis bien.
Un saludo.
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Pepe Serrano
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MensajeTema: Re: Travesía Cueto - Coventosa (24-07-2013)   Vie 23 Ago 2013 - 23:07

Hola Raul, Guille, quien escribe el artícilo, ha hecho la travesía en cuatro ocasiones y yo mismo unas cuantas. Ambos conocemos tu descripción de la travesía y la de Isidoro. Aún así, siempre optamos por el cordino, para hacer la travesía con el menor peso posible. A veces es preferible remontar un pozo a ir cargado como una mula. Una de las veces que hice la travesía tuve que remontar 40 metros para desliar el cordino, perdí 15 minutos, ... y eso fue todo.
Bueno Raul, mil gracias por las estupendas descripciones de travesías y cavidades que tienes publicadas. Todos te debemos mucho. Alguna de ellas es un verdadero clásico, como Rubicera-Mortero o Cuivo-Mortero.
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Travesía Cueto - Coventosa (24-07-2013)
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